Tu conciencia cita que el culpable vuelva a casa.
(Bullet For My Valentine [Tears don't fall]
Aporreé la puerta de madera, mi padre me abrió con los brazos abiertos y una gran sonrisa.
-Ailyn, ¡cómo has crecido! - exclamó mi padre mientras me abrazaba.
-Papá, nos vimos la semana pasada... - suspiré
-¿Quieres un café? - preguntó mi padre, ignorando mi comentario.
Asentí y nos sentamos en el pequeño y cómodo sofá, él trajo dos cafés y con una mirada él supo que algo me sucedía.
-Ailyn, respecto a lo de Christian creo que simplemente estabas cansada y tuviste una alucinación, yo que tú no se lo diría a Anna, conociéndola seguramente optaría por poner barrotes en tu ventana - estaba con la mirada pérdida y decía las cosas de una manera extraña, no típica en él - Y sobre lo de Jack, bueno, sabes que siempre adoré a ese joven. Sinceramente, creo que deberías de hacerle caso a tu corazón e ir a verle; escúchale y juzga a partir de los motivos que te de, al fin y al cabo, no pierdes nada.
-Creo que tienes razón - dije mientras observaba a mi padre, que en ese momento daba un sorbo al café - tengo que irme ya, no quiero llegar tarde.
-Vale - mi padre besó mi frente y salí corriendo hacía la puerta.
-Adiós papá - grité.
Cerré la puerta y casi pude escuchar a mi padre desearme suerte al otro lado de la puerta.
Al llegar a la calle fuí a paso ligero, no me quedaba mucho tiempo y la estación se encontraba a unos diez minutos. El tiempo fue generoso, la cortina de lluvia fue abriéndose conforme pasaba yo.
Llegué a la acera que se encontraba frente a la estación. Busqué la cara de Jack entre la gente que corría de un lado a otro buscando refugio para cubrirse de la intensa lluvia que caía. Yo adoraba la lluvia por lo tanto, en vez de huir de ella, la buscaba.
De repente, unos ojos verdes claros me hipnotizaron. No había duda, era él. Aunque había cambiado mucho, su cabellera rubia había sido sustituida por una gran cresta negra adornada con mechas moradas; otra gran diferencia era que el cuerpo flacucho que yo había anhelado abrazar había sido reemplazado por unos grandes abdominales que se marcaban tras ese jersey empapado.
Él sonrió y se dispuso a cruzar la gran carretera que se interponía ante ambos.
Ya quedaba poco para llegase hacía mí, mi corazón latía tan fuerte con cada paso que daba, que sentía que se me saldría de su caja de huesos de un momento a otro.
Repentinamente, aquel coche chocó contra su cuerpo. Haciéndolo volar un par de metros con aterrizaje en el duro y empapado asfalto.
Fuí corriendo hacía él mientras pedía ayuda, coloqué su cabeza en mis piernas. Estaba ensangrentado e incosciente. Grité que alguien llamase a la ambulancia, hasta que un hombre se acercó a mirar a Jack. Al ver su cuerpo se llevó las manos a la cabeza mientras repetía una y otra vez "Dios mío".
Escuché que hablaba con alguien, pedía una ambulancia. Yo sentía que mi cuerpo ya no me pertenecía, sentí que mi cabeza daba vueltas una y otra vez.
Caí sobre el cuerpo incosciente de Jack.
{...}
Abrí los ojos y la fulminante luz dañó mis pupilas. Tuve que llevarme las manos a la cara para poder abrir los ojos totalmente, giré un poco el cuello, me dolía muchísimo e incluso me mareé debido a que lo hice con demasiada rápidez. Al lado estaba Jack, tenía una pierna vendada y una mano también. Por lo demás, nada más grave aparentemente.
-Veo que ya has despertado. El pobre ha sufrido un gran golpe, aunque afortunadamente nada irreparable. Se pasará seguramente toda la noche dormido, tus padres andan por aquí, creo que estan hablando con el doctor.
-Exactamente ¿qué me ha pasado? - pregunté mientras me llevaba las manos a la cabeza, apoyando la palma de mi mano izquierda sobre mi frente.
-Te desmayaste. No debió ser agradable ver aquella cátastrofe.
-Apenas recuerdo nada.
-Lógico... Te diste un gran golpe en la cabeza cuando quedaste incosciente - dijo mientras salía - Ah, se me olvidaba. Hay un chico que desea verte, un tal Christian ¿le digo que pase?
Asentí.
Christian entró por la puerta pasados cinco minutos, sonrió y alzó la mano como saludo.
-¿Cómo sabes que estoy aquí?
-Tu padre me lo dijo - confesó mientras observaba a Jack - espero que se recupere - no sé exactamente porqué pero en sus ojos pude ver un odio oculto.
-Un momento... ¿desde cuándo hablas con mi padre? - estaba alucinando.
-Él también frecuenta el río amenudo, yo estaba con él cuando le llamaron dándole la noticia. Estaba asustado.
-Oh...- susurré.
Christian seguía con la mirada fija en Jack.
-¿Le amas? - preguntó desafiante e incluso un poco agresivo.
-No... claro que no... es mi amigo solamente - tartamudeé.
-¿Me amas? - giró su vista hacía mi rostro.
-No... No lo sé.
Entonces él besó mis labios, nuestras lenguas se unieron formando un dúo celestial. Algo mágico y prohibido. En el momento en el que nuestros labios se separaron lentamente sentí que el oxígeno se me agotaba.
Christian esbozó una sonrisa. ¿Cómo no le iba a amar? En dos días había cambiado mi mundo cómo se le había antojado.
Justo cuando nuestros labios volvieron a buscarse para unirse en un nuevo beso, la puerta se abrió inesperadamente y mi padre apareció con ella. Christian me daba la espalda, miraba a Jack, otra vez.
-Ailyn, volvamos a casa - dijo mi padre - mañana volveremos ¿de acuerdo?
-Sí... - afirmé.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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